Antes de iniciar una reforma conviene dejar por escrito qué incluye cada partida, cómo se miden los rendimientos y quién responde por cada tarea. Estas precisiones evitan malentendidos entre el propietario, los oficios y el responsable de obra.
Coordinamos electricistas, gasistas, pintores y proveedores de materiales en cada reforma. Estas son algunas de las empresas y profesionales con los que compartimos obra de forma habitual.
Instalación eléctrica residencial y comercial, certificación de tableros y puesta a tierra.
Redes de gas para cocinas, calefones y calderas, con certificado de habilitación.
Pintura interior y exterior, revestimientos texturados y sellado de juntas.
Provisión de pisos y revestimientos cerámicos, porcelanatos y piezas especiales.
Materiales de albañilería: cemento, cal, hierro, ladrillos y áridos para obra gruesa.
Montaje de placas de yeso, perfilería metálica y aislamiento acústico.
Propietarios que cargaron su plano y recibieron un plan de ejecución con partidas detalladas. Lo que cuentan no es el trato, sino cómo quedó la reforma y qué pasó durante el proceso.
El cronograma de demolición y la lista de insumos llegaron antes de que el albañil pisara la obra. Con las partidas desglosadas, el electricista y el gasista trabajaron en paralelo sin pisarse los plazos. La cocina quedó lista en seis semanas y el acta de conformidad se firmó sin observaciones.
Necesitábamos dividir un local de 90 m² en tres ambientes sin tocar la estructura. El plan de tabiquería seca incluyó los perfiles, la lana de vidrio y los rendimientos por panel. El pintor entró al día siguiente de cerrar las placas y el avance fotográfico quedó registrado etapa por etapa.
La colocación de cerámicos en pisos y paredes fue la partida más delicada. El director de obra marcó las juntas de dilatación y controló la nivelación de la base antes de cada paño. El resultado: sin desniveles, sin cortes imprecisos y con el material justo, sin sobrantes que pagar.
El presupuesto de albañilería llegó con rendimientos estimados por partida, no con un número global. Eso permitió ajustar la compra de materiales y coordinar a los oficios con responsables certificados. El propietario controló cada avance desde el celular, sin intermediarios.
Sumamos un baño en planta baja y el plan de ejecución contempló la demolición parcial, la instalación sanitaria y el contrapiso. Las órdenes de compra de insumos se centralizaron en un solo documento y el avance fotográfico evitó discusiones sobre lo que ya estaba hecho.
La última etapa de la reforma suele ser la que más se estira. Con el cronograma de terminaciones finas, el pintor trabajó sobre superficies listas y el acta de conformidad se firmó a los dos días de finalizar. El propietario recibió el detalle de cada partida ejecutada.