2016
2018
2020
2022
2024
Cada etapa se construyó sobre obras reales: demoliciones controladas, tabiquería seca medida al milímetro y cerámicos colocados con junta verificada. El resultado es un método que el propietario puede seguir sin depender de intermediarios.
Cronología de obra
Cada proyecto que coordinamos sigue una secuencia de partidas verificables: desde el relevamiento del plano original hasta el acta de conformidad final. Estas son las fases que documentamos y controlamos con el propietario.
Semana 1 a 2
Semana 3 a 5
Semana 6 a 8
Semana 9 a 11
Semana 12
La dirección de obra no es un trámite: es la diferencia entre una reforma que avanza y una que se detiene en cada imprevisto.
Ninguna reforma empieza con el mazo. Primero se carga el plano actual, se desglosan las partidas de albañilería y se estiman rendimientos reales. Recién entonces se programa la demolición, la tabiquería seca y las terminaciones finas con un cronograma que el propietario puede revisar y ajustar.
Electricistas, gasistas y pintores trabajan con responsables de obra certificados que definen el orden de intervención. Así se evita el clásico problema de una instalación eléctrica que se pica después de colocar los cerámicos, o una pintura que se entrega antes de que pase el gasista.
Avance fotográfico, órdenes de compra de insumos y actas de conformidad quedan centralizados en un solo lugar. El propietario no depende de llamadas ni de promesas: revisa el estado real de la obra, contrasta lo ejecutado con lo presupuestado y firma conforme cuando corresponde.
Cada partida incluye un rendimiento estimado de horas y materiales. Eso permite comparar ofertas de albañiles, detectar sobreprecios y saber si un plazo de entrega es realista. La reforma deja de ser una caja negra y se convierte en un proceso con números visibles.